La cola vive en una pizarra
Quién sigue, qué le falta, si ya se puede entregar. La respuesta está en la cabeza del que recibe, y si sale a almorzar se va con él.
Software para carwash de Latinoamérica
Recepción, cola en tiempo real y cobro en una sola pantalla. Tus lavadores ven sus órdenes en el celular —aunque se caiga el internet— y la comisión sale sola con las reglas que tú definas.
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Entorno de demostración
Ninguna se arregla con más disciplina. Son la consecuencia de llevar el carwash en una pizarra y un cuaderno.
Quién sigue, qué le falta, si ya se puede entregar. La respuesta está en la cabeza del que recibe, y si sale a almorzar se va con él.
Contar en una hoja lo que lavó cada uno en la semana, y después discutirlo con él. Un error acá no es un error de cuentas: es un problema con la persona.
Lo que entró en efectivo, lo que se fue en un domicilio y en un galón de shampoo, y un descuadre al cierre que ya no se puede reconstruir.
La orden que abre recepción es la que ve el lavador en su celular, la que se cobra en caja y la que cuenta para la comisión. Se carga una vez y no se vuelve a teclear.
Recepción y cola
Recepción registra el vehículo con su checklist de ingreso y arma la orden con los servicios que se van a hacer. Desde ahí el trabajo vive en la cola: quién lo tiene asignado, en qué va y cuándo se puede entregar.
Entorno de demostración
App del operador
Cada operador abre su app y ve solo las órdenes que tiene asignadas. Marca cuándo empieza y cuándo termina, y si en ese momento no hay señal las acciones se guardan en el celular y se envían solas al volver.
Entorno de demostración
Cobro, caja y gastos
El cobro se registra sobre la orden con su medio de pago —efectivo, tarjeta, los pagos electrónicos que configures u otro— y el recibo se imprime o se manda al cliente. El turno de caja se abre y se cierra con arqueo ciego: quien cuenta el efectivo no ve antes cuánto debería haber.
Entorno de demostración
Empleados y comisiones
Defines la regla una vez y el sistema la aplica sobre lo que se cobró de verdad. Antes de guardarla la puedes simular, y las novedades del período —un adelanto, un descuento— quedan en la liquidación en vez de en una conversación.
Entorno de demostración
Reservas, puntos y pases
Publicas tu horario y tus clientes piden cita desde su app. Ahí mismo ven el historial de sus vehículos, el recibo de cada lavada y los puntos que llevan. Y para el que viene seguido, un pase: paquetes de lavadas o ilimitados que se venden desde la ficha del cliente, sin que necesite la app.
{{PENDIENTE: captura vertical de la app del cliente con su historial de lavadas y su saldo de puntos, con datos sintéticos}}
Inventario y envases
Le dices al sistema cuánto líquido gasta cada servicio y, al terminarlo, lo descuenta del envase que tienes en uso: lo ves dibujado, del color de tu producto, y baja solo. Es una estimación y la página no te lo esconde: cada vez que se acaba un envase compara lo que decían tus recetas con lo que de verdad había, y te muestra cuánto se desviaron.
{{PENDIENTE: captura de escritorio de Inventario → Fórmulas y envases, con varios envases dibujados a distinto nivel y color y el que está por acabarse resaltado, con datos sintéticos}}
Y el resto del inventario
Varias sedes
Si tienes más de un carwash, entras a una consola de cadena donde ves las cifras del tablero de cada sede y todas sumadas: lo facturado, los vehículos, las órdenes abiertas. Los totales van por moneda, nunca se suman pesos con soles, y el comparativo entre sedes sale en pantalla, impreso, en PDF y en Excel.
{{PENDIENTE: captura de escritorio de la consola de cadena con dos o tres sedes de demostración: sus cifras sumadas, el comparativo entre sedes y las alertas, con datos sintéticos}}
Pensado para dueños y franquicias
Algunas de estas funciones dependen del plan.
Cada servicio tiene su precio por tipo de vehículo, y el que no le pongas simplemente no aparece en recepción: así se dice «aquí no lavamos motos». Subir la lista es un solo paso, con la cuenta a la vista antes de aplicarla.
El precio que se cobra lo lee la base en el momento de crear la orden y se queda escrito en ella. Puedes ajustar tu lista cuando quieras sin que se muevan las órdenes de ayer ni las comisiones que ya salieron de ellas.
El lavador ve solo sus órdenes y el dueño ve todo; recepción recibe los vehículos y organiza el patio, y la caja la maneja quien cobra. No es una pantalla que esconde botones: el límite está en la base de datos, así que también aplica desde el celular.
Lo creamos nosotros con tu nombre y tu código. No hay formulario de registro: la cuenta la abre el equipo contigo, y desde ahí el carwash es tuyo.
Lavada, encerada, polichada, lo que ofrezcas, con su precio para cada tipo de vehículo. Al tipo al que no le pongas precio, no te lo van a poder vender. Si ya lo llevas en un Excel, lo traes de una vez —también tu gente, tus proveedores, tus productos y tus clientes con sus vehículos— y ves la vista previa antes de guardar.
Cada persona entra con el código de tu carwash y su usuario, no con un correo. Sin cuentas de correo que crear ni contraseñas de nadie más que administrar.
Recepción lo registra, el lavador lo ve en su celular y al cobrar queda la orden, el recibo y la comisión. Desde el primer vehículo, no desde el primer mes.
Carwash, lavadero, autolavado, lavacar: cambia el nombre según el país y es el mismo negocio. Del punto de barrio al que tiene varias bahías o varias sedes, si tu operación se parece a estas tres, QuickGo Washly está hecho para ella.
Moto, auto, camioneta, camión. El mismo servicio no vale lo mismo en cada uno, y hay tipos que en tu carwash directamente no entran.
Una parte del sueldo sale de lo que hizo cada uno. Esa cuenta tiene que estar bien, y tiene que poder mostrarse cuando alguien la pregunta.
Alguien abre y alguien cierra, y no siempre son la misma persona. Necesitas saber qué pasó en cada turno sin haber estado ahí y, si tienes varias sedes, verlas todas en un mismo sitio.
Los usuarios son ilimitados en los dos planes, a propósito: si cada cuenta costara, terminarías compartiendo un usuario entre cinco lavadores y las comisiones —que dependen de saber quién lavó qué— dejarían de servir. Y si pagas al año, te llevas 2 meses gratis.
Todo lo necesario para operar tu carwash: recepción, cola, app del operador, cobros y comisiones.
US$ 79
AL MES
Para el carwash que además quiere controlar sus insumos, ver sus números mes a mes y hacer volver a sus clientes.
US$ 99
AL MES
Todo lo del Plan base, más:
Precios en dólares (USD), por carwash. Pagas en tu moneda a la tasa oficial del día en que pagas; el valor en otras monedas es una referencia de hoy y se mueve con la tasa. El plan anual se cobra una vez y cubre los doce meses. El plan se activa cuando damos de alta tu carwash; escríbenos y lo vemos con tu caso.
No. QuickGo Washly emite el recibo de la venta para tu cliente y para tu caja, no un documento electrónico ante la autoridad tributaria de tu país: eso exige una autorización y una numeración que el recibo no tiene. Si facturas electrónicamente, el recibo es el insumo y la factura la sigues emitiendo por donde la emites hoy.
La app del operador sí: sigue mostrando sus órdenes y guarda lo que marque para enviarlo solo cuando vuelva la señal. Recibir un vehículo y cobrarlo, desde el computador o desde la app, necesitan conexión. Lo decimos claro porque en un carwash la señal se cae de verdad.
Sí. Cada carwash se da de alta con su país, y de ahí salen su moneda, su zona horaria —que es la que decide cuándo cambia el día de negocio— y el formato de cifras, fechas y teléfonos, también para los avisos por WhatsApp. Si la moneda lleva centavos, los precios y los cobros los aceptan. La pantalla está en español.
Sí. Carwash, lavadero, autolavado, lavacar, lava autos o lavado de autos son nombres de un mismo negocio según el país, y QuickGo Washly sirve a cualquiera donde se lavan vehículos con operadores, turnos y cobro. En esta página escribimos «carwash» porque se entiende en cualquier país de la región: tu negocio puede llamarse como quiera.
Instalan la app. Un mismo celular se puede compartir entre turnos: al cerrar sesión se borra lo que quedó guardado, y antes te avisa si esa persona tiene acciones sin enviar, para que no se pierda trabajo que sí hizo.
Con el código de tu carwash, su usuario y su contraseña. No con correo: no tienes que conseguirle una cuenta de correo a cada lavador. Las cuentas las repartes tú desde el sistema, sin llamarnos.
Sí, y es la forma normal de usarlo: cada servicio tiene un precio por tipo de vehículo. Al tipo de vehículo al que no le pongas precio no te lo van a poder vender en recepción, que es la forma de decir «aquí no lavamos eso».
No. El precio queda escrito en la orden cuando se crea, así que cambiar tu lista no toca lo ya cobrado ni las comisiones que salieron de ahí. Las subidas en bloque se ven calculadas antes de aplicarlas.
Sí, sobre lo que se cobró de verdad y con la regla que tú definas. Puedes simular la regla antes de dejarla activa, y los adelantos y descuentos del período quedan registrados y aparecen en la liquidación de cada persona.
No. Recepción recibe los vehículos, organiza el patio y puede iniciar y terminar los servicios; cobran el administrador, el supervisor y el vendedor, que hace de cajero. No es un botón escondido: el límite está en la base de datos. Una vez cobrado el vehículo, recepción sí lo entrega.
Sí. Cada sede es un carwash con su propia licencia y sus propios datos, y la cadena la armamos contigo. El dueño entra a una consola donde ve cada sede y todas sumadas, con los totales por moneda, un comparativo para imprimir o bajar en Excel y alertas cuando algo se sale de lo normal. Puede crear gerentes de zona que ven solo las sedes que tienen a cargo.
No se cobra aparte: viene incluida desde dos sedes. Cada sede sigue siendo un carwash con su propia licencia, así que cada una paga su plan como cualquier otro; los precios por carwash están en la tabla de esta página.
No en la consola: ahí solo hay conteos y sumas por sede, sin datos de vehículos ni de clientes: ni nombres ni teléfonos. Para trabajar dentro de una sede hace falta un permiso que concede nuestro equipo sede por sede —por defecto ninguno— y que debe quedar escrito cómo se autorizó. El administrador de la sede ve quién entró, con qué nivel y cuándo.
Los líquidos que tienen receta, sí: al terminar cada servicio se descuentan del envase que tienes en uso, y si no hay uno abierto el servicio se termina igual, porque un lavado nunca se bloquea por un dato del inventario. Lo demás se mueve a mano, con una compra, una salida o un conteo. No te prometemos un inventario exacto: la receta es una estimación, y cada vez que se acaba un envase el sistema te dice cuánto se desvió para que la corrijas.
Sí, es una función de plan: la tabla de precios dice en cuál. El pase es del cliente y sirve a cualquier vehículo de su ficha, no a un solo vehículo. Puede ser un paquete de lavadas con vigencia o uno ilimitado, que siempre lleva un tope por vehículo y día. Se vende desde la ficha del cliente, se usa como medio de pago al cobrar y, si hay que cerrarlo y devolver algo, queda registrado. La comisión del operador se sigue calculando sobre el precio de lista.
Sí: servicios con sus precios, empleados, proveedores, productos con existencia y clientes con sus vehículos. Antes de guardar ves una vista previa fila por fila, y lo que ya existe se omite en vez de duplicarse. El archivo se lee en tu navegador y solo se guardan las filas que apruebas.
No, y es a propósito: damos de alta tu carwash contigo para dejar bien puestos el nombre, el código y tu primer usuario administrador. El código de tu carwash no se puede cambiar después, porque va dentro de la cuenta de cada persona de tu equipo.
Lo desactivas y deja de aparecer en recepción. Borrarlo solo se puede si nunca se cobró ni está en una reserva pendiente: un servicio que ya se vendió no se puede borrar sin dejar órdenes viejas sin explicación.
¿Te queda una duda? Escríbenos (se abre en una pestaña nueva)
Te lo mostramos con tu caso: tus servicios, tus tipos de vehículo y cómo le pagas a tu gente, y si tienes varias sedes, cómo las verías juntas. La conversación empieza por WhatsApp.